Más allá del lúpulo, las cervezas alucinógenas en la historia

Casi todas las cervezas de hoy tienen una pequeña hierba verde en común: el lúpulo. Los brotes de esta planta trepadora saborean cada cerveza del planeta, hasta tal punto que eliminarla de la mezcla no permite clasificar técnicamente a la bebida como “cerveza”.

Esta situación no siempre fue así, los antiguos cerveceros acostumbraban a darle sabor a sus cervezas con lo que podían encontrar. Flores de brezo, bayas de enebro, manzanilla e incluso agujas de pino; se usaba aquello que se consiguiera con más facilidad

De hecho el lúpulo fue considerado por mucho tiempo como veneno y en la edad media se decía que la cerveza con lúpulo provocaba gases y mala digestión.

Pero las propiedades bactericidas y conservantes del lúpulo terminaron conquistando a los productores cuando la cerveza se convirtió en una mercancía internacional. Las demás hierbas fueron desapareciendo lentamente en el olvido.

El lúpulo tiene efectos sedativos, pero las otras hierbas cerveceras tenían los más diversos efectos. Podían usarse como analgésicos e incluso producir efectos alucinógenos.

El Beleño Negro

Los egipcios (y luego los médicos medievales) usaban el humo de las semillas del beleño negro (una hierba africana) para curar el dolor de muelas. Sus efectos incluyen también la producción de alucinaciones auditivas.

Tomada en cerveza, el beleño negro no es mortal, pero sí bastante peligroso. Contiene los mismos alcaloides que la mandrágora, aunque en cantidades inferiores.

Durante buena parte de la edad media era un añadido común a la cerveza y existen testimonios escritos de sus efectos; los que abusaban de dicha cerveza exhiben un cuadro de manía y persistían en la idea de desnudarse y exhibir sus genitales.

La ciudad alemana de Pilsen (una de las primeras capitales cerveceras de Europa) toma su nombre del nombre alemán de esta hierba (Bilsenkraut), un vestigio de la relación entre la cerveza y esta hierba.

Un “viaje” cervecero

Pero la cerveza podría ser incluso más potente. Algunos cerveceros nórdicos eran aficionados a fabricar su cerveza con centeno y cebada contaminada con el hongo “claviceps purpurea”, también conocido como cornezuelo.

Los compuestos químicos que produce este hongo son los mismos que el de la droga LSD, y pueden producir alucinaciones muy poderosas y convulsiones incontrolables.

De esta forma el cervecero se convertía en una especie de chamán, un guía espiritual y la llave para acceder a otro mundo.

¿El aburrido presente?

Durante muchas décadas la industrialización de la producción de cerveza ha relegado las hierbas diferentes al lúpulo a un recuerdo del pasado. Pero el auge de las cervecerías artesanales nos permite albergar esperanzas.

Hierbas como la salvia y la artemisa, si bien con poco poder psicoactivo, están comenzando a ser usadas por nóveles cerveceros para producir variedades de cerveza con sabores, olores y efectos interesantes.

Claro que no existe aún el marco legal para comercializarlas a gran escala, pues aún se debe estudiar el efecto de estos añadidos en la salud y en la influencia que puedan tener en el comportamiento humano.

Si te animas a probarlas por primera vez, trata de que sea en un sitio cómodo y seguro. Ambas hierbas tienen ciertas propiedades alucinógenas y pueden afectar a cada persona de forma distinta.

Así te evitas necesitar un cerrajero para volver a entrar a tu casa, o quizá algo peor. Lo dejamos a tu consideración.

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